Finalidad de un cuento

Finalidad de un cuento

👁 Ejemplos de propósito del autor

¿Te has preguntado alguna vez cuántas de las “leyes” de la escritura tienen una justificación que no sea “porque lo digo yo”? *Es tentador pensar que las leyes que debemos obedecer vienen de lo alto, pero la mayoría de las reglas o directrices comenzaron con el deseo de mejorar nuestras habilidades de escritura.
Muchos de nosotros, por ejemplo, hemos seguido la advertencia de dejar de saltar con la cabeza. Podemos optar por ignorar la “ley” si no entendemos por qué existe, simplemente porque no estamos de acuerdo con ella. Sin embargo, si entendemos por qué se aplica, estaremos mejor preparados para escapar de las trampas que nos esperan si intentamos violar la ley de todos modos.
En el caso del head-hopping, el consejo surgió a raíz de un cambio en los estilos de escritura que se alejaba del punto de vista omnisciente y se acercaba a un punto de vista más personal y emocionalmente íntimo en el tiempo (POV). El head-hopping interrumpía la relación entre el lector y el personaje del POV con el POV más profundo, arrastrando potencialmente a los lectores fuera de la trama.
Por decirlo de otro modo, podemos saltar de cabeza si queremos, rebotando entre POVs sin avisar al lector. Sin embargo, nuestros lectores pueden sentirse menos vinculados a nuestros personajes como resultado de esto (y puede que les resulte más fácil cerrar el libro).

😇 Propósito de un guión gráfico

El concepto de “intención” ha arrasado en el mundo empresarial. Muchas empresas, como Nike, Adidas, Pepsi y Coca-Cola, dedican mucho tiempo y energía a explicar por qué hacen lo que hacen, gracias a evangelistas como Simon Sinek. El concepto de significado fue el centro de un libro que coescribí.
Sin embargo, tanto a nivel corporativo como individual, la activación de la intención es difícil sin la narración de historias. Aunque la intención es fundamental para una cultura empresarial sólida, a menudo se ve facilitada y reforzada por la narrativa, como ya he escrito anteriormente. Los individuos deben aprender a relacionar sus motivaciones con la misión de la empresa y a contar su historia a los demás.
Para la mayoría de los directivos de empresas, esta es una tarea difícil. Los grandes líderes también son modestos y reservados a la hora de hablar de sí mismos. Este impulso es admirable, pero se queda corto para motivar a la gente a entrar en la misión de una organización. La mayoría de los empresarios se sienten más cómodos con los mapas de cascada y las cuentas de resultados que compartiendo sus propias historias. Sólo una historia puede hacerlo. Los líderes pueden -y deben- perfeccionar sus habilidades para contar historias.

🧐 Objetivo del ejemplo del autor

Nos gusta contar historias. Las historias son tan fuertes, en realidad, que llegan a definir nuestras realidades. Nuestros antepasados y madres se sentaban alrededor del fuego a contar cuentos. Las historias incluían lecciones de todo tipo, desde los mejores lugares para cazar hasta por qué había que evitar a los extraños.
He oído muchas historias negativas, pero una a la que me aferré durante mucho tiempo como doctora fue: “Estoy hecha para ser académica”. Realmente no puedo imaginarme vivir de otra manera. El único trabajo que puede satisfacerme es el de profesor”.
Una de las cosas más interesantes que descubrí de la psicología narrativa es que encontramos pruebas para encajar nuestras historias sobre nuestra propia identidad a nosotros mismos internamente consistentes -un concepto conocido como coherencia narrativa.
Cuando alguien con un máster me dice que está sobrecualificado, por ejemplo, se concentrará en las dos personas que se lo han dicho, así como en su único amigo que está desempleado.
“El relato es una reconstrucción selectiva del pasado autobiográfico y una anticipación narrativa del futuro imaginado que sirve para aclarar cómo llegó el individuo a ser y hacia dónde podría ir su vida, para sí mismo y para los demás”.

🐼 Ejemplo de historia con propósito

Mientras un grupo de amigos discutía sobre ir al cine una noche en la universidad, alguien dijo: “No, no quiero ir a una película en la que tengas que pensar”. Que alguien pudiera sentirse así me molestó. Ésas, pensé, eran las mejores películas. ¿De qué sirve ver una película si no te hace pensar?
Hace poco pensaba en el significado de las historias y recordaba aquella noche en la universidad. Han existido desde el principio de los tiempos. Los humanos se definen por su capacidad de contar historias; es lo que nos distingue de otros animales. Ninguna otra especie tiene la capacidad de comunicarse entre sí mediante el lenguaje y transmitir sabiduría e información.
La supervivencia de nuestra especie depende de las historias. Un hombre de las cavernas puede haber contado a un compañero de tribu una historia sobre su hermano que fue devorado por un oso después de entrar en una determinada cueva hace mucho tiempo en la prehistoria. Así, podían utilizar lo aprendido en la historia para escapar de la cueva o idear una estrategia para destruir al oso. Dado que la sabiduría transmitida por los cuentos ayudaba a salvar vidas, la narración se convirtió en una ventaja evolutiva para la supervivencia. La narración de historias evolucionó con el tiempo, dando lugar a relatos más elaborados y sofisticados sobre la moral, la fe y la filosofía.

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