Fanny y alexander critica

Fanny y alexander critica

🤔 Fanny y alexander: crítica de the guardian

Puede que Fanny y Alexander sea la última película de Bergman, pero no es ni pura nostalgia ni una obra de autocompasión y lamento. Es un testamento amoroso y una celebración de la continuidad, el potencial ilimitado y la fuerza del arte y la imaginación.
Después de todos estos años de producción constante de obras emocional e intelectualmente conmovedoras, es difícil creer a Bergman cuando nos dice que Fanny y Alexander es su última película. Hemos pasado toda nuestra vida adulta en su compañía, o luchando contra amigos que lo rechazaban con vehemencia: aquellos a los que no les gustan las películas que realizan obsesivamente viajes oscuros a lo más profundo de la psique y que pueden ser implacables en su angustia, o los amigos políticos que refunfuñan por el privilegio del mundo que describe (en esta película más que nunca) y desprecian esa “burguesía” “autoindulgente” Es difícil pensar en otro director que haya suscitado reacciones tan polarizadas, desde los que lo ven como un Dostoievski o un Shakespeare cinematográfico (nunca ha parecido más shakespeariano que en esta película, y es evidente que Shakespeare estaba en su mente mientras la hacía) hasta los que lo descartan por ser demasiado literario, demasiado ligado a la alta cultura.

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Bertil Guve, Pernilla Allwin y Allan Edwall protagonizan esta película. Ingmar Bergman escribió el guión. La película se estrenó el 17 de diciembre de 1982. Ingmar Bergman es el director. Fantasía, drama y misterio son algunos de los géneros explorados en esta película. Suecia, Francia y Alemania Occidental son los países involucrados. Ya está disponible para su visionado la partitura de Carrie: La opinión de Rob: La opinión de Tim: Sacar el máximo partido a tu dinero:
Y, en ese caso, ¿por qué no dárselo? Fanny y Alexander es un logro extraordinario, no sólo la película más ambiciosa que ha producido Bergman, sino también quizá la más ambiciosa de la historia de la industria cinematográfica sueca, con una producción tan grandiosa que esencialmente agotó el presupuesto de toda la nación durante un año (es cierto, pero fue objeto de críticas por despilfarro de fondos). Es el tipo de película que declara su intención explícita de contener literalmente todo lo que el cine puede ser, y luego se acerca escandalosamente a lograr ese objetivo; una obra de la más fanfarrona arrogancia que básicamente necesitaba ser una obra maestra perfecta y sin precedentes para que esa arrogancia se justificara tan a fondo que no se pensara en ella w

🤜 Fanny y alexander tomates podridos

Esta película fue una de las primeras que vi cuando era adolescente o tenía veintitantos años. Fue una pesadilla. Como era tan triste, decidí no volver a ver otra película de Ingmar Bergman. Era la primera y la única que había visto. Sí, soy consciente de que Bergman es considerado un artista maestro. Y, de hecho, es posible que esta película sea una obra de arte. Pero, a pesar de haber olvidado todos los matices de la historia con el paso de los años, sigo sufriendo depresión. No voy a calificar la película porque no quiero ser injusto. Pero aun así me alegro de no haberla visto. Así que estate atento. Ve a verla si crees que es de visionado obligatorio porque es historia del cine. Sin embargo, si eres una persona sensible, la desesperanza puede atormentarte.

🧒 Tigre agazapado, escondido…

La expresión “dulce Fanny Adams” me viene a la mente cada vez que pienso en Fanny y Alexander (que, aparte, tiene un origen bastante horrible). Pero, sobre todo, la perspectiva de otra adaptación de una película de Ingmar Bergman no me entusiasmaba lo suficiente como para correr al Old Vic (aparte de Escenas de un matrimonio, no he tenido la mejor de las experiencias con él).
Con la adaptación de Stephen Beresford (El último de los Haussman) y la dirección de Max Webster (El Lorax), pasé gran parte del sábado de Pascua viendo este drama con cierta inquietud. Y, aunque me gustaría decir que mereció la pena, como forma de pasar el tiempo antes de la Resurrección, me dejó sintiéndome un poco como se debió sentir Poncio Pilato hace tantos años.
La historia sigue la suerte de los Ekdahl, los Redgrave de Uppsala, Suecia. Su dinastía teatral se ve por primera vez en pleno apogeo durante una Navidad decadente, pero pronto interviene el drama de la vida real. Un sombrío giro de los acontecimientos parece afectar sobre todo a Alexander y Fanny, ya que el puritanismo recién introducido desafía la rica imaginación de su mundo.

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